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La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno (Calderón de la Barca).

La fotografía que ilustra este post es una imagen que ha publicado en su Facebook el padre de estos dos niños, llamados Addy y Jackson. El pie de foto dice “Aquí mi hijo cogiendo la mano de su compañera de juegos, de su mejor amiga, de su pequeña hermana. Esto no debería ser así, pero así es el mundo roto en el que vivimos”. Al día siguiente, la pequeña falleció por un cáncer cerebral (fuente de la noticia). La muerte de un ser querido, ya sea persona o animal, llega en ocasiones de forma inesperada, repentina, temprana, injusta… pero es algo por el que todo vamos a tener que pasar, así que, bajo mi opinión, debemos prepararnos tanto a nosotros mismos como a los más pequeños, para este complicado e inevitable proceso.

El Proceso de Duelo.

El duelo se puede definir como “una reacción adaptativa natural ante cualquier tipo de pérdida, aunque suele ser más intenso tras el fallecimiento de un ser querido. Es un acontecimiento vital estresante de primera magnitud. No es un sentimiento único, sino más bien una compleja sucesión de sentimientos que precisan un cierto tiempo para ser superados”. Hay una serie de reacciones que se consideran normales ante este tipo de evento (ver tabla), y que deben ser diferenciadas de otras que pueden corresponder a un duelo patológico.

Hay distintas formas de conceptualizar las fases del duelo. Nos vamos a quedar con la propuesta de la doctora Elisabeth Kübler-Ross, artífice de de la teoría de las 5 etapas del duelo que describió en su libro “On Death and Dying” (1969). Dichas etapas nos sirven de orientación a la hora de afrontar este difícil proceso. Cada persona vive esta situación de forma diferente, de forma que no hay que pasar por cada una de estas fases ni ir avanzando por ellas necesariamente en el orden descrito, pueden durar distintos periodos de tiempo e incluso solaparse. Se deben interpretar como una herramienta para apoyar en la pérdida, como un marco para mejorar su comprensión. Dichas etapas serían (Miaja Ávila y de la Rubia, 2013; Perona):

  1. Negación: 

    Es la imposibilidad de aceptar y reconocer como un hecho real. La primera reacción tras una pérdida dolorosa es negar la realidad. Es una reacción normal, un mecanismo de defensa que amortigua el impacto inmediato, una respuesta temporal que nos ayuda a pasar la primera fase de la pérdida.

  2. Ira:

    Reacción emocional de rabia, resentimiento y hostilidad dirigida hacia el entorno (ya sean objetos o personas) o hacia sí mismo. A medida que la negación comienza a desgastarse, el dolor aflora en forma de ira.

  3. Negociación:
    Reacción a los sentimientos de impotencia y vulnerabilidad, que responden a una necesidad de recuperar el control. Se intenta posponer el dolor que produce el abandono (pensamientos como “si hubiéramos…”) u otros tipos de estrategias.
  4. Depresión:

    Sentimientos que generan vacío y dolor ante la pérdida. Tristeza profunda.

  5. Aceptación:
    A esta fase se llega tras realizar un balance de la pérdida y dar nuevos significados a la situación que se vive. Hacemos las paces con la pérdida que hemos sufrido, dándonos la oportunidad de vivir nuevamente a pesar de la ausencia.

“Aceptar no significa sentirse bien o estar de acuerdo con lo que ha pasado.
Es asumir que hay una nueva realidad y que debemos aprender a vivir con ella”.

¿Qué podemos hacer para ayudar a los niños a afrontar esta situación?

Respetar las emociones de cada uno.
Basta ya de mensajes como los que se recogen en la ilustración, en la que se insta a los niños o a las personas a dejar de estar tristes ¡¡¡¿Cómo no vas a estar triste si ha muerto tu primo, tu madreo tu perro?!!!. Acompañar, conectar, estar ahí a disposición del otro, sin negar sus emociones.

En respecto a esto, hay algo que a muchas personas les cuesta entender, y es que hay personas que quieren a tanto a sus mascotas, que viven su pérdida con gran pesar. Para muchos, nuestras mascotas son parte fundamental de nuestra vida, y el despedirnos de ellas supone un gran golpe, así que lo último que se necesita escuchar son comentarios condescendientes del tipo “ya tendrás otra, era solo un perro” o cosas similares.

Es un proceso natural, preparémonos.
Todos vamos a pasar por ese proceso de una u otra manera, así que mentir o tratar de ocultar no es una buena idea. Obviamente nos tenemos que ajustar a las edades o características de los niños y explicar con tacto y con calma. Este es uno de esos temas que solemos posponer y que al final tratamos cuando ya ha ocurrido algo, pero sería una buena idea ir preparando a los niños para cuando lleguen estas situaciones de forma preventiva

Nunca mentir.
Una cosa es adaptarnos… y otra mentir. Los niños se dan cuenta de las cosas. Decir que alguien “se ha dormido” para referirse a una muerte, desde mi punto de vista es mentir, y puede incluso llegar a causar miedo a la hora de irse a la cama. Tampoco se deben crear falsas esperando, utilizando frases del tipo “va a volver o se ha mudado”, pues se pueden crear confusión y falsas expectativas. Y eso es justo para el niño.

La reacción de cada niño es distinta.
Algunos llorarán, otros pueden expresar su tristeza por otras vías, como aumentando las estereotipias… cada uno afrontamos estas noticias de forma distinta. Debemos estar preparados para atender sus necesidades y acompañarles.

Usa apoyos visuales, recursos audiovisuales didácticos y/o cuentos.
Hay muchos materiales que nos pueden servir de herramientas para trabajar estas situaciones con los niños. Os dejo una lista de materiales por si os sirven, pero hay muchísimos más.

“La muerte sólo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.” (André Malraux)

Referencias bibliográficas:

García, Cristina. El Duelo en la Infancia. Edúkame contenidos y servicios educativos.

López de Ayala García, C., Galea Martín, T. y Campos Méndez, R. (2010). Guía Clínica. Seguimiento del duelo en Cuidados Paliativos. Mérida: Observatorio Regional de Cuidados Paliativos de Extremadura.

Miaja Ávila, M. y de la Rubia, J.M. (2013). Significado psicológico de las cinco fases del duelo propuestas por Kübler-Ross mediante las redes semánticas naturales. Psicooncología 10(1): 109-130. Doi 10.5209/rev_PSIC.2013.v10.41951

Perona, U. Las 5 etapas del duelo. Enlace en Psicoactiva.com.


* Todas las publicaciones de este blog son meramente informativas. Ante la sospecha de una disfunción, consulte a sus especialistas de referencia para realizar una adecuada evaluación e intervención de estos aspectos.

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Autor

Sabina Barrios Fernández

Licenciada en Ciencias del Deporte. Diplomada en Terapia Ocupacional. Doctora y Profesora en la Universidad de Extremadura. Formación en Pediatría, Psicomotricidad e Integración Sensorial, entre otros.

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